por Roland Leidinger Email: roland@leidinger.pe Ésta es la primera pregunta que debería plantearse toda familia que comparte un proyecto empresarial común: ¿por qué queremos ser una familia empresaria? También es una cuestión clave antes de empezar a redactar un protocolo familiar
Ésta es la primera pregunta que debería plantearse toda familia que comparte un proyecto empresarial común: ¿por qué queremos ser una familia empresaria? También es una cuestión clave antes de empezar a redactar un protocolo familiar
Posibles respuestas podrían ser: “porque quiero dejar un legado a las siguientes generaciones de la familia”, “porque deseo generar riqueza y construir un futuro para ellas” o “por la ilusión de hacer realidad un proyecto compartido”, entre muchas otras.
La mayoría de empresas familiares comparten una visión: buscan crear riqueza, generar un legado que traspasar a sus descendientes y vivir unos valores (austeridad, solidaridad, orgullo de pertenencia, unidad, honestidad, etc.). Si la familia se siente identificada con alguna de estas características, tendrá sentido que se plantee ser una familia empresaria. Si, por el contrario, no se siente cómoda con estos principios, quizá sea mejor que reconsidere la idea de compartir un negocio familiar y se plantee otro tipo de proyectos en común.
Es necesaria una visión compartida. La visión representa el futuro perfecto del propósito de la familia empresaria, la proyección en el tiempo de sus deseos e inquietudes. Debe poder perdurar en el tiempo y plantear aspiraciones que den sentido tanto a la empresa familiar como a la familia empresaria, no solo a corto o medio plazo, sino también a largo plazo, para que guíe y motive a las siguientes generaciones.
En el plano familiar, el enunciado de la visión debería responder a:
En el ámbito de la empresa, es importante preguntarse, a la hora de definir la visión:
La misión es la razón de ser del proyecto de la familia empresaria. Define cómo interactuarán la familia y la empresa con el resto de agentes que se verán inmersos en su actividad. A la hora de definir la misión, se trata de poner de relieve las ventajas, las diferencias y los valores que serán la enseña de la empresa familiar. A efectos prácticos, la misión familiar debería dar respuesta a estas preguntas:
La misión empresarial, por su parte, debería concretar:
Tener claros y consensuados estos principios es el primer paso para poder definir el protocolo familiar. Si estas cosas no están claras es muy probable que el protocolo no pase de ser un documento que contiene reglas destinadas a no cumplirse.